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El “reality-basura” provoca una crisis de creatividad

Y no sólo en España, caso que conocemos bien, sino en la más poderosa industria televisiva como es la estadounidense.
Las candidatos a los premios Emmy de este año eran buena prueba de ello, pues las favoritas volvían a ser las mismas de siempre.
Finalmente Los Soprano ha ganado el premio al que había sido candidato durante cinco años, al igual que Sarah Jessica Parker, que finalmente ganó el premio a mejor actriz de comedia por su papel en Sexo en Nueva York.
Es llamativo que, tres de las candidatas como eran Sexo en Nueva York, Friends y Fraiser son series cuya emisión ha finalizado este mismo año, y otra de las candidatas Todo el mundo quiere a Raymon también lleva la misma intención de concluir pronto.
Según el diario El Mundo:

La crítica culpa de esta escasez de nuevas joyas televisivas al fenómeno que ha generado la llamada de manera eufemística “programación basura”.
Un tipo de programación que agrupa un número en alza de concursos y “reality-shows” que le han robado en los últimos años el terreno a cualquier intento de renovar una televisión con actores y guiones.
“El impacto de esta programación puede afectar al número de nuevas series que aspiren a destacar en estos premios”, afirma Ray Richmond, crítico de la revista ‘The Hollywood Reporter’


Los realities en todos sus formatos, están acaparando la audiencia en detrimento de la creatividad de las series de ficción. Y los productores, cuya preocupación primordial son los beneficios, no están por hacer apuestas arriesgadas, y prefieren invertir sobre seguro.
En España estamos en la sexta edición de Gran Hermano, y a día de hoy no he descubierto en qué se diferencia ésta de la primera edición.
Relación completa de los 56 Premios Emmy

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