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Donación de vivo de riñón. Cap 3: ¿Donde está la mosca? Aquí y aquí

Donación Riñón

Anteriormente:

Como ya os he comentado, el proceso de donar un riñón en vivo (y en directo) implica también entrevistas psiquiátricas, entiendo que para comprobar que lo hago de manera libre, sin ningún tipo de presión, y siendo consciente de todo lo que conlleva.

No obstante nos os penséis que os harán preguntas del tipo ¿está usted segura de querer donar un riñón?, ¿no se arrepentirá más adelante? De hecho de la donación en sí no se habla (en la primera cita), aunque lógicamente sí que te preguntan por la enfermedad del receptor y cómo se ha llegado hasta la donación.

Pero no queda ahí, te preguntarán por toda tu familia, sus parejas, sus enfermedades previas y actuales, físicas y mentales, y también por tu vida sentimental.  Os aseguro que tras esa cita la psiquiatra sabe de mí más que Google. Pero eso no fue todo, y aún me mandó deberes para hacer en casa. Dos tests: el primero sobre mi impresión de mi estado de salud, y el segundo una especie de test psicotécnico con casi 200 afirmaciones a las que responder con verdadero o falso. En este punto, y como periodista, me rebelé un poco ya que algunas afirmaciones eran demasiado categóricas o incluso confusas, y le dije que no podía ser todo blanco o negro, que yo era más de grises.

Aquí os dejo algunas afirmaciones gloriosas del test de personalidad:

Pero ahí no acabó todo. Aún quedaría la segunda cita en la que en nuestro caso nos juntaron a donante y receptor. Aquí salen muchas cosas de manifiesto, pero sobre todo hubo una pregunta que me dejó descolocada: ¿Por qué lo haces? Tras unos segundos de duda solo acerté a responder ¿Y por qué no? Es decir: alguien a quien quiero necesita un riñón, yo tengo dos (por cierto muy sanos), el riesgo para mí es mínimo, y aunque a veces no la soporto, ni ella a mí 😉 es mi hermana y la quiero. ¿Se necesitan más razones? Yo creo que no.

Y llegado este punto hay algo que tengo que deciros porque si no me va a dar una úlcera. Sobre todo porque la intención de estos artículos es por un lado contaros el proceso, y lo sencillo que es para el donante. Pero por otro, creo que también puede ser interesante contaros mis sensaciones desde dentro, desde mi papel, porque a veces hay cosas que me resultan… chocantes. Y me explico: A lo largo de estos meses, y a medida que más gente se va enterando, una de los comentarios que más se repite es algo del tipo “¡qué generosa eres!”. Y al principio me sorprendía, pero ahora incluso es que me carga un poco. Sé que me lo dicen con cariño y con buena intención porque yo también he estado en ese lado, pero una vez aquí, de verdad ¿qué hay de generoso en darle a alguien algo que no es esencial para ti y que a esa persona le va a cambiar la vida? Incluso hay personas que le dan riñones a desconocidos. Eso sí es altruísmo. Por mi parte yo entiendo que corro un riesgo, pero controlado. Cada día corremos más riesgo cuando cogemos el coche para ir a trabajar y nadie piensa que somos unos valientes por ello.

Y esto me lleva a pensar (sí, a veces lo hago) que a pesar de que somos el país con más alta tasa de donación del mundo, no nos planteamos esto del modo adecuado… Esto no es un acto de generosidad o de altruismo. Esto es lo correcto, lo que hay que hacer. Y por otro lado lo normal. Si viéramos la donación de vivo como algo normal en vez de como un acto altruista tal vez conseguiríamos reducir drásticamente las listas de espera de muchas personas que viven atadas a una máquina al menos cuatro horas al día, y tres veces por semana.

Aún me quedan muchas cosas que contaros como los tiempos de baja, hospitalización y demás. Eso lo dejamos para el próximo  Cap 4: En capilla

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