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La moda del “piiiiiiiiii”

Una de las grandes aportaciones a la sociedad del fenómeno “Gran Hermano” fue la proliferación de palabras malsonantes que debían ser “silenciadas” con un pitido que no dejara oir el improperio.
Al principio nos llamaba mucho la atención, entre otras cosas porque, según una teoría estrictamente personal, los tacos, dicho delante de una cámara, son sobredimensionados y suenan mucho peor que en una conversación normal donde pueden pasar casi desapercibidos.
La cuestión es que se generalizó tanto su uso, y por ende el uso del pitido, que buena parte del audio de los cortes emitidos estaban ocupados por el dichoso sonidito. Tanto es así que los programas empezarón a caricaturizar el efecto.
Pero aún hemos ido más lejos. No contentos con el daño causado a las maleables mentes de nuestros jóvenes, el mundo de la publicidad (tan original y creativo en otras ocasiones) usa este burdo recurso en un intento de qué se yo.
Y encima son ya dos los spots que he visto esta misma noche que utilizan el dichosono sonido de los (piiiiiiiiiiii).


Por un lado, tenemos el anuncio de “Avecrem” que resulta que dos jovencitas lo echan a un sofrito y una de ellas dice:
– Esto está de (piiiiiiiiiiiii)
Brillante.
El segundo, emitido a continuación (ambos en una cadena generalista), es un anuncio de no recuerdo qué marca de aceite, nada menos que con Ferrán Adriá que lo presenta como su último descubrimiento gastronómico ante una serie de personas que lo ha de degustar. Y una tras otra empieza a exclamar:
– Esto está de (piiiiiiiiiiiiiiiii)
– Sabe de (piiiiiiiiiiiiiiii)

¿Esto es todo lo que la publicidad puede aportar de novedad?
Puede que yo esté perdiendo la fé en una televisión de cierta utilidad social. Pero de los publicistas, aunque no sea más que por lo que ganan, esperaba más.
En un mundo dónde la mayor parte de nuestro conocimiento proviene del mundo audiovisual, el empobrecimiento del lenguaje en los medios de comunicación significa el empobrecimiento del lenguaje de la población. No lo olvidemos.

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