Los peques de MasterChef

MasterChef Junior EspañaVeo muchos programas relacionados con la cocina pero MasterChef no era uno de ellos. Sin embargo, cuando de casualidad recalé en la emisión de MasterChef Junior España me quedé un poco enganchada.

He de confesar que la cocina me interesa más como espectadora que como ejecutora, aunque últimamente me da por experimentar con algo de respostería, y me interesa más la parte estética que la de la comida en sí. Pero supongo que esa ignorancia mía es la que me llevó a quedarme a ver como esos chicos hacían platos dignos de restaurantes, y con una soltura y desparpajo que muchos cocineros adultos no tienen (de mí ni hablamos).

No me suelen gustar los programas de niños, y algunos incluso me horrorizan. Ver a pequeños resabiados contando chistes con Juan y Medio despierta mi más oculto instinto infanticida; sin embargo MasterChef Junior es otra cosa. Es obvio que hay ciertos niveles de competitividad, ya que todos quieren ganar, sin embargo también vemos altísimas dosis de buen compañerismo y vemos como los chicos comparten ingredientes y se ayudan unos a otros.

Por otro lado, vemos como no sólo se les enseña y anima a cocinar, sino además a hacerlo de un modo sano y equilibrado, como en la prueba en la que tuvieron que elaborar un desayuno completo y a algunos les criticaron el hecho de no incluir por ejemplo frutas o lácteos. Y aunque los jueces son en mi opinión muy duros y exigentes, siempre lo hacen con críticas con cariño y sutileza, pero desde la exigencia. Además se pone especial énfasis en el reciclaje, y en como han de cocinar de un modo ordenado y limpio, porque como dice mi admirado Gordon Ramsay, si cocinas en la mierda sólo puedes crear mierda.

Por último es muy destacable el hecho de la diplomacia con que se llevan a cabo las expulsiones. En primer lugar no se llaman así, sino que son “bajadas en ruta”, que además se han producido de cuatro en cuatro. Y por supuesto no se van con las manos vacías sino con un trofeo (más que merecido) y distintos premios como tables, consolas de videojuego y demás.

Por tanto, si tengo que aguantar programas con niños primetime prefiero sin duda ver éste, que es divulgativo y enseña valores, que no ver a pequeños imitando a adultos bailando, cantando o contando chistes impropios de su edad.

Y saliéndonos ya del contenido, hay que destacar que formalmente es un programa con un ritmo excepcional y que incluso se hace corto. Aún estáis a tiempo de ver la final el próximo 6 de enero en La 1 de TVE y podéis recuperar las tres entregas previas en la web de MasterChef Junior.

Por último ya y como curiosidad, deciros que ha sido la versión de peques la que me ha llevado hasta la versión americana de Fox, que he devorado en estas fiestas librándome así de la espantosa programación navideña, y que ahora también estaré mucho más atenta a la versión española en su próxima edición.

 

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