Hoy es fiesta local en Málaga, y eso me ha permitido echar un somero vistazo al programa de Cristina Tárrega en Antena 3, Mirando al mar. Y con lo mal que huele parece más bien que estuviéramos mirando a un estanque nauseabundo.
Tras comprobar que es más de lo mismo, y que se recurre a los mismos temas una y otra vez, oigo, para mi sorpresa como de repente los periodistas, enojados, se ponen a comentar la noticia de que a Rocío Jurado se le han sacado unas fotos (obviamente sin su permiso) en la habitación del hospital en la que se recupera de su intervención quirúrgica.
Y claro, yo empecé a ver la luz al final del túnel. Parecía que al final alguien iba a criticar una actuación periodística. Que alguien iba a admitir que eso era ir demasiado lejos, vulnerando el derecho a la intimidad de una persona: enferma o no, famosa o no.
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